Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de agosto de 2014


UN BIPOLAR ANTE EL SUICIDIO DE ROBIN WILLIAMS


ROBIN 4
¿Qué experimenta un bipolar cuando se suicida otro bipolar? Aunque no se ha comentado demasiado, Robin Williams era bipolar. La lista de actores que sufren esta patología es notable e incluye a Stephen Fry, Catherine Zeta-Jones, Jim Carrey, Ben Stiller, Mel  Gibson, Richard Dreyfuss. Todo indica que primero intentó cortarse las venas, pero probablemente no pudo soportar el dolor. Las venas se resisten a liberar su carga, casi como un niño que lucha para no dormirse porque tiene miedo a la oscuridad. Sin embargo, cuando el deseo de morir se ha apoderado de la mente, no se desiste con facilidad. Por eso, el famoso actor cambió de método, ahorcándose con un cinturón. Al parecer, escogió la noche para decir adiós. Tal vez le empujó el insomnio, un adversario particularmente cruel. La desesperación se agudiza cuando el mundo escatima su tregua diaria, esa pequeña muerte que paradójicamente nos ayuda a vivir, suspendiendo por unas horas en el mundo real. Los bipolares raramente disfrutan de un sueño reparador. Yo sufro continuas pesadillas. Sueño que me ahogo, que mi piel arde y se desprende como las pavesas de una hoguera, que mi garganta intenta articular sonidos y solo produce estertores, que mis ojos hormiguean con miles de insectos agitándose debajo de los párpados. Suelo levantarme agotado y confuso, pero el turbulento mundo de los sueños me resulta más tolerable que mi rostro en el espejo, maltratado y envejecido por un dolor obstinado.
robin 5
No voy a ocultar que la muerte de Robin Williams me ha afectado. Tengo 50 años, escribo, soy bipolar, no tengo hijos, he sobrevivido a varios intentos de suicidio y he perdido la esperanza de vivir sin el lastre de la angustia, la tristeza y la ansiedad. El trastorno bipolar recorta la esperanza de vida en diez, veinte, treinta años. Cada estudio arroja un resultado diferente. Mi hermano Juan Luis hundió la cabeza en un horno y abrió las espitas del gas con cuarenta años. No albergaba convicciones religiosas, pero escenificó su muerte con una hilera de crucifijos, alineados en el pasillo que conducía a la cocina. Era mi hermano, pero también una ausencia que yo he combatido reelaborando mis recuerdos, pues no soportaba el contraste entre la realidad y el deseo. Si miro hacia atrás, hay más vacíos que vivencias compartidas. En muchos aspectos, fuimos dos desconocidos que se encontraban de tarde en tarde, fracasando una y otra vez en el propósito de tejer una relación basada en el afecto y la comprensión. Nuestra impotencia para llegar al otro no impidió que naufragáramos en las mismas aguas. Si alguien examina nuestras vidas, advertirá grandes diferencias, pero también se preguntará si no éramos la misma persona, bordeando los mismos abismos. Quizás yo he vivido diez años de más, pero el anhelo de escribir me empuja a seguir aquí. Percibo mis días como páginas que avanzan entre el sufrimiento y el anhelo de felicidad. A estas alturas, tal vez solo soy palabras que se resisten a morir.
monty 8
Robin Williams no era uno de mis actores favoritos. Es indudable que tenía talento, pero quizás por mi edad estoy más cerca de Montgomery Clift o Marilyn Monroe. Los dos eran bipolares, autodestructivos y profundamente desdichados. Monty se maltrató a conciencia, abusando de las drogas y el alcohol. Apenas superó los cuarenta años. Marilyn vivió menos. La noche del 5 de agosto de 1962 su cuerpo se rindió ante un cóctel de barbitúricos. Al parecer, mezcló Nembutal (pentobarbital) y Seconal (secobarbital), una combinación fatal que solo fue posible porque su médico de cabecera y su psiquiatra no compartían información. Todo indica que esta vez no buscaba la muerte, pero sí unas horas de sueño, con la desesperación del que ha sobrevivido a duras penas a feroces insomnios. Nunca sabremos las causas y circunstancias exactas de su muerte. Sin embargo, hay incontables testimonios sobre sus fallidos intentos de suicidio, que evidencian su inestabilidad emocional. Ser inestable no es una elección, sino un estado del alma que brota de una interminable herida. No sé cuál era la herida de Robin Williams, que agravó su desorden interior, con previsibles adicciones. Previsibles porque el alcohol y las drogas mitigan la depresión, induciendo una alegría tan artificial como efímera. De joven consumí ácidos y cocaína. Solo fue un contacto fugaz, pero no he olvidado su efecto. Al principio, experimentas euforia, excitación y una ilimitada confianza en ti mismo. Hablas durante horas, con una aparente clarividencia. Sientes que por fin has logrado desembarazarte de cualquier inhibición o complejo, pero solo es un cruel espejismo. La avalancha de palabras, hallazgos e intuiciones se detiene poco a poco y de repente comienza una vertiginosa caída. Parece que has saltado por la ventana de un patio interior, con las paredes de color ceniza y un suelo que se prepara para destrozar tu cuerpo, transformando tu cerebro en una medusa moribunda. Al parecer, Robin Williams había superado sus adicciones, pero no la depresión, que se había agudizado durante las últimas semanas. Cuando encontraron su cuerpo, se hallaba casi sentado. Mi hermano estaba de rodillas, con los pies descalzos. Ambas imágenes son desoladoras, pues reflejan indefensión y fragilidad, pero también una profunda determinación de morir.
marilyn death
El suicidio no es una elección libre y racional, sino un impulso incontrolable. Yo celebro estar vivo. Entre 1993 y 2007, busqué la muerte en varias ocasiones, combinando antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos, pero desde que empecé a escribir literatura la perspectiva del suicidio perdió fuerza y ahora solo es un lejano fantasma. El suicidio de Robin Williams ha resucitado ese fantasma, pero no como una posibilidad, sino como un doloroso recuerdo. He pensado en Margaux Hemingway, que se suicidó el 1 de julio de 1996. No es una fecha cualquiera, sino el aniversario del suicidio de su abuelo, Ernest Hemingway, el gigantón que amaba el boxeo, los toros, la caza, la guerra y que en la madrugada del 2 de julio de 1961 se voló los sesos con su escopeta favorita, una Boss calibre 12. Hemingway conservaba la pistola Smith & Wesson con la que se suicidó su padre, el médico Clarence Edmonds. Clarence se pegó un tiro en la cabeza mientras se encontraba en el despacho de su consultorio. Cuando recibió la noticia, el escritor comentó: “Probablemente yo voy por el mismo camino”. Al igual que su abuelo, Margaux sufría trastorno bipolar. Se quitó la vida en su apartamento  de Santa Mónica, California, utilizando una sobredosis de fenobarbital. Tenía 42 años. Dejó un bloc de notas, pero arrancó algunas hojas y las quemó. En las primeras páginas se leía: “Amor, curación, protección perpetua para Margot”. También quemó incienso, hizo un montoncito con sal, alineó dos velas y depositó un ramo de flores blancas en la mesilla de noche. A la izquierda de su cama, colocó un osito Teddy, quizás por nostalgia de la infancia, pese a que siempre manifestó que de pequeña había sido muy desgraciada. Al examinar el cuadro, algunos pensaron que pretendía formular un conjuro contra la muerte, pero tal vez solo quiso escenificar su suicidio. El suicidio es una ceremonia privada abocada a convertirse en acontecimiento público, especialmente si eres un artista. Quizás Margaux nos dejó un mensaje que no sabemos interpretar o solo nos quiso decir adiós a su manera.
margaux
Sobrevivir a un suicidio no produce alivio, sino rabia y frustración. Es un nuevo fracaso en una vida marcada por los sentimientos de fracaso, pero eso no significa que resulte deseable tener éxito, pues el que se mata deja un rastro terrible en su entorno. De alguna manera mata a los que le querían. Yo no soy capaz de pensar en mi hermano sin recordar su suicidio. Sus fotos descansan en un álbum, lejos de la vista, pues su imagen está inevitablemente asociada a su trágica muerte. No le he olvidado. Simplemente, no soporto la sombra del suicidio, dibujándose en una mesa o una repisa. Yo no deseo añadir un nuevo drama a la historia de mi familia. Quiero vivir, tengo muchas ganas de vivir. Pienso que solo he empezado una segunda navegación como escritor, después de pasar quince años en la enseñanza y un lustro como investigador y bibliotecario. Robin Williams nos deja el mismo año que Philip Seymour Hoffman, que se inyectó una explosiva mezcla de heroína, cocaína, benzodiacepinas y anfetaminas. Ambos sucumbieron a sus demonios interiores. Hoffman comentó a sus amigos: “Sé que voy a morir”, pues seis semanas antes había superado de milagro a una sobredosis. Incapaz de controlar su adicción, consumía también grandes cantidades de alcohol. Se puede decir que también se suicidó, pues alcohol, drogas y enfermedad mental suelen bailar en la misma cuerda, sin ignorar que antes o después caerán al vacío. Yo me he enamorado de las palabras y eso me ha salvado. Ahora me dedico a seguir los pasos de la luz, embriagándome con su belleza. No hay mucho más. La realidad solo es eso y quizás sea lo mejor, pues nuestra conciencia no podría soportar la carga de la infinitud. Robin Williams no ha sido acogido por un Dios compasivo. Está con nosotros, invitándonos a darle la espalda a la melancolía. No se me ocurre mejor homenaje que mirar al cielo y sencillamente sonreír.

sábado, 29 de octubre de 2011

Porque tengo la muerte cerca

PORQUE TENGO LA MUERTE CERCA
Por Javier Lombardo ( actor y poeta)

porque tengo la muerte cerca
cualquier sol a mi me alcanza
cualquier lluvia me refresca
... cualquier noche es estrellada
porque tengo la muerte cerca
la tempestad es bienvenida
el viento sopla canciones
y los truenos melodías
porque tengo la muerte cerca
cualquier mujer es Julieta
y aunque sea por un rato
soy un Romeo berreta
porque tengo la muerte cerca
celebro hasta las desgracias
bendigo todos los males
llevo mi cruz con audacia
porque tengo la muerte cerca
sé que el ayer es ausencia
mañana puedesernunca
y hoyporhoy es lo que cuenta
porque tengo la muerte cerca
este dolor es también
campana que me despierta
es la sombra que me aclara
es ese error que me acierta
y si hay algo que aprendí
es que todo es agua fresca
que se escurre entre dedos
y aunque vos creas que no
y hagas planes de ida y vuelta
es hora de que lo sepas
tu muerte como la mía
esta ahí nomás
y te espera

martes, 20 de enero de 2009

Juan Carlos Onetti sobre la muerte- Tumbas de famosos


Juan Carlos Onetti dijo en una entrevistade Alfredo Barnechea, 1973 , publicada en el diario El Mundo de Montevideo , "Peregrinos de la Lengua" , de Alfaguara - " Creo que soy una de las pocas personas que cree en la mortalidad. Eso influye mucho. Sé que todo va a acabar en fracaso. Yo mismo. Vos también. De todos los escritores del boom se ha dicho que son pesimistas, que en ellos los personajes siempre se frustran. Quizá. Pero en García Márquez o en Vargas Llosa, yo noto una gran alegría de vivir. Sinceramente, no creo que vean la muerte como un problema. Y no se trata de que ahora yo tenga 64 años y que pueda morirme esta noche. No. Es algo que he sentido desde la adolescencia. Así como se descubre que yo soy yo, así se descubre la muerte, se marcan sus linderos. Uno de los descubrimientos más terribles, el más terrible, que tuve de muchacho, fue que todas las personas que yo quería se iban a morir algún día. Eso me pareció absurdo, y de esa impresión no me he repuesto todavía. No me repondré nunca.En todas mis novelas está subyacente la idea del suicidio. Una vez me preguntaron esto que vos me acabas de preguntar, por qué había abandonado la idea del suicidio. Yo le dije que hiciera él primero la prueba, y después me contara. Quiero saber antes si es mejor que todo esto. "
Dicen que Frank Sinatra quiso que en su tumba pusieran " Te llevo bajo mi piel" . Puaj.
div>
Luca Prodan tiene como toda tumba una piedra de Córdoba

Cortazar tiene libros que le llegaron un poco tarde:

Borges tuien la mas misteriosa , con " and ne forgetton da" en ingles antiguo..." Y ellos vencieron" ( hablando de la vida? O de la muerte?)
Y la chica de abajo si que quería seguir siendo sexy...

Todo sobre el suicidio


El profesor cubano Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero nos cuenta en un sitio web todo lo que hay que saber del suicidio. No ,nio se trata de matar a un suizo. No, no cuneta como organizarlo, sino como evitarlo. Y da por tierra con ciertos mitos acreca del suicio, a saber :

MITOS Y VERDADES RESPECTO AL SUICIDIO
Existen diversos criterios erróneos con respecto al suicidio, a los suicidas y a los que intentan el suicidio, que deben ser eliminados si se desea colaborar con este tipo de personas. Pasemos a enunciar algunos de ellos, no todos, desde luego, y expondremos los criterios científicos que desde este momento deben primar en usted para poder hacer efectiva su ayuda en la prevención del suicidio.

Criterio equivocado: El que se quiere matar no lo dice.
Criterio científico: De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

Criterio equivocado: El que lo dice no lo hace.
Criterio científico: Todo el que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.

Criterio equivocado: Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde.
Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su vida.

Criterio equivocado: Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de un tren.
Criterio científico: Todo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como un delito de auxilio al suicida (ayudarlo a que lo cometa), penalizado en el Código Penal vigente.

Criterio equivocado: El sujeto que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer.
Criterio científico: Casi la mitad de los que atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado. Ocurre que cuando la persona mejora, sus movimientos se hacen más ágiles, está en condiciones de llevar a vías de hecho las ideas suicidas que aún persisten, y antes, debido a la inactividad e incapacidad de movimientos ágiles, no podía hacerlo.

Criterio equivocado: Todo el que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida.
Criterio científico: Entre el 1 % y el 2 % de los que intentan el suicidio lo logran durante el primer año después del intento y entre el 10 al 20 % lo consumarán en el resto de sus vidas. Una crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante reconocerla para su prevención.

Criterio equivocado: Todo el que se suicida está deprimido.
Criterio científico: Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer esquizofrenias, alcoholismo, trastornos del carácter, etc.

Criterio equivocado: Todo el que se suicida es un enfermo mental.
Criterio científico: Los enfermos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. Pero no caben dudas de que todo suicida es una persona que sufre.

Criterio equivocado: El suicidio se hereda.
Criterio científico: No está demostrado que el suicidio se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, como por ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.

Criterio equivocado: El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso.
Criterio científico: Toda persona antes de cometer un suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como síndrome presuicidal, consistente en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia otras personas reservándola para sí, y la existencia de fantasías suicidas, todo lo que puede ser detectado a su debido tiempo y evitar se lleven a cabo sus propósitos.

Criterio equivocado: Al hablar sobre el suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a que lo realice.
Criterio científico: Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona en tal riesgo en vez de incitar, provocar o introducir en su cabeza esa idea, reduce el peligro de cometerlo y puede ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el análisis de sus propósitos autodestructivos.

Criterio equivocado: El acercarse a una persona en crisis suicida sin la debida preparación para ello, sólo mediante el sentido común, es perjudicial y se pierde el tiempo para su abordaje adecuado.
Criterio científico: Si el sentido común nos hace asumir una postura de paciente y atenta escucha, con reales deseos de ayudar al sujeto en crisis a encontrar otras soluciones que no sean el suicidio, se habrá iniciado la prevención.

Criterio equivocado: Sólo los psiquiatras pueden prevenir el suicidio.
Criterio científico: Es cierto que los psiquiatras son profesionales experimentados en la detección del riesgo de suicidio y su manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo. Cualquiera interesado en auxiliar a este tipo de personas puede ser un valioso colaborador en su prevención.

Criterio equivocado: El tema del suicidio debe ser tratado con cautela por los problemas sociopolíticos que ocasiona.
Criterio científico: El tema del suicidio debe ser tratado de igual forma que otras causas de muerte, evitar las noticias sensacionalistas y aquellos manejos que provoquen la imitación de esa conducta. Por otra parte, el suicidio como causa de muerte, se observa en países de regímenes socioeconómicos diferentes, desde los muy desarrollados hasta los que apenas tienen recursos, pues responde a factores diversos, como son los biológicos, psicológicos, sociales, psiquiátricos, existenciales, etc.



A su vez , dice todo lo que NO hay que decir al potencial suicida. dice que es bueno interrogarlo, y eso no potencia sus ideas asi como hablar de sexo no le da la idea a ningun adolescente ( porque ya la tenía de antes) . Veamos como se previene el suicio :
Primero: no hacerse el burro y decirle: “Evidentemente usted no se siente bien, me he dado cuenta de eso, y desearía saber de qué forma ha pensado resolver su situación actual”o “Durante todo este tiempo que se ha sentido tan mal, ¿ha tenido pensamientos malos?” y hasta “¿Ha pensado en matarse por todo lo que le ocurre?; ¿ha pensado suicidarse?; ¿ha pensado acabar con su vida?”.
Lo ue NUNCA DEBE HACERSE es retarlo,ni sugerirle “Acaba de matarte de una vez que me tienes aburrido” o “Usted no se mata nada, no esté haciendo papelones”.

Por último, hay quienes desean quitarse la vida para salir de una dificultad agobiante como pudiera ser una relación conflictiva y difícil, una situación socioeconómica precaria, responsabilidades ineludibles para las que no se está preparado, etc. Una buena alternativa en estos casos es brindar apoyo emocional al sujeto, calor humano y valorar de qué manera el estrés puede ser reducido para aliviar sus tensiones.
VI. Una forma de poder ayudar a las personas en peligro de suicidio es conocer cómo se sienten en esos momentos.
Es común en ellas sentirse terriblemente solas, sin nadie interesado que las entienda. En muchas oportunidades, el aislamiento en que se sumergen les facilita estos sentimientos. Con frecuencia consideran a la vida carente de sentido alguno, suponen que las demás personas se sentirían mejor si ellas no existieran y es preferible estar muertas. Se sienten pesimistas, creen que nada les ha salido, les sale ni les saldrá bien en sus vidas, que son una calamidad y sus dificultades no tienen solución.
• Hable usted lo menos posible para que predomine siempre la voz de la persona que sufre.
• Toque a la persona, pues el contacto piel con piel facilita la comunicación (ejemplo: ligera presión manual del antebrazo mientras le invita a que se desahogue).
• No se ponga de ejemplo, ni le hable de usted y sus experiencias personales.
• No le dé las soluciones que fueron buenas para usted, pues puede ser que para ella no sirvan en lo absoluto.
Acto seguido sería de mucha utilidad reflexionar con el individuo:
1. No todo en la vida tiene que salir bien y eso no constituye una tragedia. Él es quien la hace, porque no le salió de la forma deseada y porque aún no ha aprendido a enfrentar situaciones adversas.Una persona que desee ser equilibrada tiene que ser capaz de reconocer sus equívocos, de desprenderse de posesiones valiosas o renunciar a algo cuando las circunstancias lo requieran.
2. Él no es el único que ha sufrido los fracasos amorosos, las frustraciones, los desengaños, la pérdida de seres queridos, en fin, los diversos problemas que ocurren, porque forman parte, precisamente, de eso que se llama VIDA y hay que VIVIR, aunque sean dolorosos y muy frecuentes.

3. Ningún ser humano está inmunizado contra el fracaso. Existen vacunas para múltiples enfermedades infecciosas y nuestro país está en una posición de avanzada en este campo de la medicina, pero no existe ni será creada una vacuna antidisgusto, antifracaso, antiproblema. Nunca se diga “Yo no me puedo disgustar”, “Yo no me puedo molestar”, cuando para ser justos debiera decirse “Yo no he aprendido a disgustarme”, “Yo no he aprendido a molestarme”. En efecto, hay quienes desde épocas tempranas de sus vidas siempre fueron complacidos en todos sus caprichos por parte de sus seres queridos y siendo adultos, creen firmemente que el resto de las personas que no son sus familiares, están obligadas a complacerlos como lo hacían ellos. Y eso la mayoría de las veces no ocurrirá, y ocasionará en el sujeto la confrontación inesperada y el consiguiente malestar.
Para lograr ser equilibrado debe evitar molestarse innecesariamente, evitar los disgustos porque los tiene en cuenta y los previene; pero no rehuirlos tampoco si se presentan, pues en el transcurso de la vida debe aprender a enfrentarlos.
4. Los fracasos, los desengaños amorosos, hacen que las personas se sientan anímicamente mal, frustradas, desilusionadas, pesimistas, irritables o cualquier otro tipo de estado psíquico no usual, pero tampoco anormal, pues es la respuesta lógica a un acontecimiento doloroso y desagradable que les ha ocurrido.
Si se desea ser equilibrado, sufrirá su malestar pero continuará haciendo, quizás con menos eficacia y creatividad, lo que realizaba antes del sufrimiento: trabajar, criar los hijos, estudiar, etc. Puede pedir consejos a su médico de familia, psicólogo, psiquiatra, sacerdote o pastor o simplemente a una persona en quien confíe. Todo eso es normal.
5. Si desea ser equilibrado, debe ser capaz de darse cuenta cuándo ha dejado de significar para alguien lo que significaba antes. Eso siempre es triste y doloroso, pero no es el fin del mundo. Seguimos siendo lo que somos pero sin esa criatura.
6. Hay que ayudarla a encontrar otras alternativas que no sea el suicidio a la hora de enfrentarse a situaciones dolorosas, pues es una solución definitiva a malestares que son temporales.

Si el suicida tuvo plena responsabilidad sobre su vida, se le hace comprender a la familia lo siguiente:
• Las personas, cuando tienen determinada forma de ser, o ciertos rasgos en su carácter, se convierten en sus propios enemigos más peligrosos.
• Se interroga al familiar: ¿Cómo usted podía evitar esto?, y por lo general responde con aquellas ideas que reflejan la culpabilidad por lo sucedido, esto es, lo que no hizo o hizo mal. Se le escucha atentamente y se le pregunta entonces: ¿Durante qué tiempo usted iba a poder evitar lo ocurrido? Es posible que responda con un plazo, tras lo cual se debe indagar: Y después, ¿cómo iba a evitar el suicidio si él seguía siendo de esa manera y no tenía interés en cambiar?
Si aún no ha comprendido el mensaje que se le quiere dar de no sentir culpabilidad por lo ocurrido, se razona como sigue: ¿Qué culpa tiene mi madre si ahora, cuando yo termine de hablar con usted, intento el suicidio? ¿No se da cuenta de que soy un adulto, hago lo que deseo y nadie lo puede impedir? Para hacerlo, tendría mi madre que encadenarse a mí, dormir conmigo, bañarse conmigo, salir conmigo, y eso es imposible. Suponiendo que se pudiera hacer todo eso por un tiempo, la vida no tendría ninguna calidad para ella ni tampoco para mí. Por otra parte, si deja de estar encadenada a mí yo puedo intentar el suicidio, por lo que tendría que pasarse toda su vida de esa manera, lo cual es un absurdo.
En seguida otra interrogación: ¿Quién le cuida a usted y a mí para que no nos suicidemos? Obviamente, ninguna persona tiene que hacerse responsable de la vida de otra, si no se trata de un niño, un enfermo mental grave sin capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo, un demente que ha perdido su total entendimiento o un retrasado mental grave que nunca lo ha tenido.
Un último recurso puede ser preguntar al familiar si él le inculcó la idea del suicidio, si le facilitó los medios para llevarlo a cabo, las cuales seguramente serán respondidas de manera negativa. Acto seguido se le asegura el conocimiento de todo lo hecho por él para modificar su manera de ser, cuántos consejos le dio y todo lo sufrido por ese carácter del difunto.

Más difícil se hace el manejo cuando la culpa se basa en hechos reales, como por ejemplo, que haya familiares con intento suicida previo al del ser querido. En casos como esos no es prudente intentar eliminar toda la culpabilidad, pues eso puede ser percibido como un engaño o que se le trata de consolar sin las razones suficientes para ello. Es conveniente conocer lo siguiente en relación con este fenómeno:
• El efecto imitativo de la conducta suicida está reconocido. En 1841, Willian Farr sentenció: “No hay un hecho mejor establecido que el efecto imitativo en la conducta suicida”. En nuestros días, este efecto está relacionado con el manejo que hacen del tema los medios masivos de difusión y las noticias sensacionalistas sobre el suicidio. Los antecedentes familiares de esta conducta siempre se citan como un factor de riesgo y restarle o negar su importancia sabiendo lo anterior, pondría al descubierto su falta de autenticidad ante la persona en crisis, la cual tiene una sensibilidad especial para detectar cuando se le brinda una información distorsionada.
• Este tipo de persona del cual estamos hablando, necesita sentirse culpable, pero no totalmente. Él tolera una parte de la culpabilidad que le pertenece y agradece que se le permita cargar con ella y continuar viviendo con dignidad.
Teniendo en cuenta estos dos aspectos mencionados, le haremos la siguiente observación: “Usted, es cierto, había intentado contra su vida y eso como es lógico lo hace sentir culpable del suicidio de su familiar y yo considero que ese antecedente pudo haber influido. Pero si se detiene a reflexionar, él tenía unas características en su forma de ser muy diferentes a las suyas. ¿De quién las aprendió? No sabemos. De igual manera que no podemos determinar de quien aprendió esas cosas, tampoco se puede decir que no quererse la vida lo aprendió de usted, única y exclusivamente.

Pero, además, usted se da cuenta cuando otra persona está haciendo algo mal hecho y no lo imita a ciegas por el mero hecho de presenciarlo o de saber que ocurrió. En otras palabras, si se conoce lo que es bueno, regular y malo, no tiene porqué imitar esto último a menos que lo desee, porque nadie está obligado fatalmente a imitar lo malo cuando puede tratar de imitar lo bueno. ¿Cómo veo las cosas, entonces? Para mí usted hace un tiempo hizo algo que no estuvo correcto lo cual tal vez influyó de alguna manera en lo sucedido con su ser querido, pero eso no constituye la causa del suicidio, pues este tipo de conducta se ocasiona debido a la conjunción de múltiples factores y nunca uno solo de ellos. En este caso en particular, el mayor peso lo constituyeron sus rasgos anormales de carácter, que no sólo le ocasionaron la muerte sino que antes lo llevó a tener dificultades en su escuela, el matrimonio, con los amigos, en el trabajo, etc”.
Una vez asistido el familiar del suicida con antecedentes de igual tentativa, es útil tomar determinadas medidas de carácter general que faciliten la elaboración del duelo y, por tanto, su evolución dentro de límites normales. Estas medidas son:
• Retirar fotos del fallecido de los lugares donde con frecuencia se reúne la familia. Cuando el duelo se haya resuelto, se puede colocar alguna donde se estime, pues ya no se recordará con la intensidad afectiva de los primeros días. Mientras, es mejor tener algún lugar para ir expresamente a eso y no donde se encuentre la imagen con solo pasar.
• No llevar fotos del fallecido consigo (billeteras, monederos, documentos de identificación, medallas, etc.).
• Retirar sus objetos personales guardándolos en un lugar seguro, pero no visibles a simple vista.
• Modificar la habitación del fallecido o el lugar donde permanecía.
• No asistir con frecuencia al cementerio.
• Seguir vistiéndose como siempre lo ha hecho. Si hay tradición de llevar luto no tratar de impedirlo.
• Permitir que los niños continúen viviendo su rutina cotidiana, esto es, jueguen, vean los programas infantiles en la televisión, etcétera.
• No olvidar que el adolescente tiene su propia manera de experimentar su aflicción por lo ocurrido y no tiene que manifestarse de su misma forma. Aunque se le vea riendo en determinados momentos, él sufre tanto como usted, no lo olvide.
• Es conveniente hablar con los menores sobre lo ocurrido, y relacionar siempre el suicidio con la locura (aunque no sea cierto), pues esta asociación puede disminuir la posibilidad de imitación, “el loco es el que se suicida y yo no lo estoy, por tanto, yo no me suicido”.

DESVENTAJAS DE LA CONDUCTA SUICIDA PARA QUIEN LO INTENTA Y SU FAMILIA
Algunas personas piensan que el suicidio tiene la ventaja de impedir el sufrimiento. Eso es cierto, pero esa supuesta ventaja es en realidad una gran desventaja. ¿Por qué?
1.Porque se pretende dar una solución definitiva en contra de la propia persona a sufrimientos y situaciones que son temporales. Uno puede sentirse mal durante un mes, tres meses, un año, cinco años, pero no va a sentirse mal los setenta y cinco años que como promedio se vive en el país.
2. En ese instante predomina la parte más egoísta y menos inteligente de la persona, pues sólo piensa en sus sufrimientos, en sus malestares y no en el sufrimiento que le ocasionará a sus seres queridos.
3. Es incapaz en esos momentos de amar a otros, pues para querer a los demás lo primero es quererse sanamente uno mismo. ¿Puede un padre o una madre querer a sus hijos si los va a dejar huérfanos? ¿Puede el esposo querer a su esposa si la va a dejar viuda? Reflexione en torno a esto.
4. Dice un refrán muy conocido: “De tal palo tal astilla”. Y otro no menos conocido: “Hijo de gato caza ratón”. “A buen entendedor, pocas palabras”, dice un tercero. Si la persona no desea que sus seres queridos aprendan a suicidarse, no se lo debe enseñar. Así como se aprenden cosas buenas, también se pueden aprender cosas malas, y es conocida la influencia en la conducta suicida de los hijos con antecedente de padres o madres suicidas o sobrevivientes de una tentativa de suicidio. Esto en los progenitores, coloca automáticamente en peligro a la descendencia. Como usted puede observar, quien intenta el suicidio por tener un problema, tendrá dos: el que tenía y desde ese momento, los familiares en riesgo.
Además de estas desventajas, hay otras que también son importantes. Pasemos a su análisis. Cuando alguien intenta contra su vida, empieza a contribuir a la formación de su imagen de persona trastornada mentalmente entre los vecinos, no expertos en cuestiones de psiquiatría; los compañeros de estudio o trabajo, que tampoco lo son, y ellos pueden utilizar diversas expresiones humorísticas para referirse al suicida como son “tiene guayabitos en la azotea”, “tiene un cable a tierra”, “le falta un tornillo”, “tiene las tuercas flojas”, “está sansi” y otras no menos ingeniosas, y no lo considero una falta de sensibilidad humana, sino más bien, una característica cultural propia del cubano.
Quien intenta contra su vida es poco probable que pueda formar una pareja estable con una persona normal, pues las normales no tienen afinidad con él, porque no les proporciona seguridad.
Si quien intenta contra su vida tiene esposa o novia, ésta puede continuar la relación porque teme que se realice el acto suicida si la termina; puede continuar porque le tiene lástima o compasión, pero muy difícilmente por amor, ya que ha sido puesto en peligro de acabar por el suicidio. A veces no es fácil determinar cuáles son las verdaderas motivaciones para continuarla.
Esto que ocurre con los familiares también puede suceder con otras personas, como son los compañeros de estudio o de trabajo, quienes asumirán un comportamiento similar.
Es importante insistir en que todo suicida que tenga hijos, como ya se anotó, los pone en riesgo de que hagan lo mismo, de que lo imiten. Y es muy común que los progenitores que han tenido dicha conducta se defiendan tratando de no asumir su responsabilidad con expresiones como las siguientes:
• “Ellos están pequeños”. Argumento no convincente, pues lo que los pone en riesgo, no es el tamaño ni la edad que tengan, sino el ser hijos de la persona en cuestión.
• “Ellos no estaban allí, cuando el intento de suicidio”. Tampoco este argumento convence, pues aunque no estuvieran allí son hijos de la persona que intentó contra su vida y es eso lo que constituye el riesgo y no el lugar donde se encontraban.
• “Ellos no lo saben”. Lo sepan o lo desconozcan, los pone en riesgo ser hijos del suicida, no el conocimiento del hecho.
• “Ellos son adultos y saben lo que hacen”. Argumento poco sólido, pues quien intentó contra su vida, sea el padre o la madre, siempre será más adulto que su hijo y, sin embargo, lo hizo. Es prudente recordar que los hijos, aunque sean adultos e incluso ancianos, continúan siéndolo. Nunca dejan de serlo.
• “No lo van a hacer, se lo aseguro yo”. Otro argumento fútil. Esa persona no quiere saber lo que no le conviene, pues hay miles de investigaciones científicas serias cuyas conclusiones son que las probabilidades de realizar un acto suicida se incrementan con creces en la descendencia. Está demostrado que los hijos de estas personas se suicidan o lo intentan con más frecuencia que los hijos de quienes no han tenido este tipo de conducta./>div>
Como el amigo lector habrá podido notar, el intento de suicidio y el suicidio sólo tienen desventajas para el que lo realiza y sus familiares. Por tanto, nunca usted intente contra su vida, pues se convertirá en el peor enemigo de su familia, en el que más daño le ha de ocasionar.

¿ Por qué le tememos a los muertos?





La gente siempre necesitó creer que nadie termina con su última aliento. En todas las civilizaciones creyeron que quien muere, perdura de un modo u otro, después de haber muerto.De hecho, les ponían monedas en los ojos o debajo de la lengua para que puedan pagarse el colectivo adonde quiera que fueran.
Las civilizaciones más primitivas creían que los espíritus andaban merodeando, ayudando o complicándoles la vida a los vivos, a veces dedicados a cerrar cuentas pendientes. Ante cualquier inconveniente, la culpa la tenia algún espíritu inquieto Y se hacían rituales complejos para sacarlos del caminos. En China existe un personaje de leyenda que era el cazador de almas: salía con una jaula a atraparlas, para que no molesten a los demás. Un poco como los Ghostbusters del siglo XV. Dado que siempre fue increíble que alguien exista, ensucie y opine, y de golpe ya no esté , al ver a esa persona morir, los allegados creían que estaba en otra parte con un secreto al que nadie más tiene. Eso convertía al difunto en un ser poderoso. Sabiendo con qué pocas ganas uno se muere, ellos temían que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Múltiples costumbres y tradiciones nacen de estas creencias.
Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.
Velar al muerto significaba repartir velas que espantaran a los malos espíritus hasta que el muerto recibiera sepultura. El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse de los muertos . La idea era que el vivo esté irreconocible para el muerto, evitando así que el alma del difunto penetrara en su cuerpo...o quisiera llevarselo a él también. Con más razón , muchas más viudas visten de negro por el resto de sus vidas que lo que visten de negros los viudos. Las viudas de maridos celosos que no hubieran querido dejarlas solas y libres tiene buenos motivos para ocultarse del espíritu de ese muerto. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco como color de luto, y lo logran embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.
Una vez amortajado el cadáver , en toda cultura recibe sepultura bien envuelto en tela , en un canasto, o, si la economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso del muerto al mundo de los vivos. En muchas culturas se atan al cuerpo con varios tientos y nudos, no para que no se desparrame, sino para que no se mueva , en todo sentido . Se deben entender estas costumbres como antecedentes del actual ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida de piedra y cemento.
En Roma se enterraba a los muertos al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya de nocheo y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.
Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de cerrar el paso al espíritu e impedirle volver al mundo de los muertos.
La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.
El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.Es lógico : la muerte se nota enseguida en los labios, que empalidecn, se secan , se opacan o se azulan.
Algunos dicen que el gesto de cubrir el bostezo con la mano, y de cubrirse las partes íntimas no obedece tanto a educación o pudor, sino a proteger los orificios de entrada del cuerpo de posibles espíritus que ingresen a ellos por él. Tan fuerte es la ganas de vivir en algunas almas, que quisieran prolongar su estadia en la tierra en un cuerpo cualquiera sin i,poratarles cuçal : es por esto que tanto se le teme a los muertos : porque nos envidian a nosotros por seguir vivos.
Por todos estos temores a los muertos se los ocultaba y se los escondía en cementerios y catacumbas, túmulos y hasta pirámides. Imaginemos al hombre primitivo aferrado al cuerpo muerto de su ser amado, que ve que su madre, hija o mujer se va convirtiendo , luego de muerta, en una cosa espantosa que no tiene nada que ver con lo que era la persona en vida. Les agarraba tal miedo que los tapaban con piedras, para eviatr el horror y la pestilencia . Los chinos le tenían tanto miedo a los muertos, que los enterraban con una réplica de terracota en miniatura de la propia casa del muerto en vida, para engañarlos de manera que el muerto creyera que aún seguía vivo en su propia casa, y se quedara allí, en la casita pequeña, en vez de seguir merodeando allí adonde había vivido.
Los muertos nos siguen dando miedo: en la sección películas de terror de cualquier video club, el 90% de las tapas de películas son cadáveres en distinto grado de descomposición. En el fondo, seguimos sintiendo que ellos eran iguales a nosotros, pero ya no. Y es que ahora saben algo – qué hay en el Más Allá- que los vivos aún desconocemos.
Los que hacen peliculas de terror, novelas de zombies y ciertos grupos de terror explotan nuestro shock ancestral disfrazandose de cadáveres que se mueven y hasta cantan rock*, con tal de que les prestemos atención , de pùro pánico a que sean muertos de verdad que regresan a ajustar cuentas de que nosostros sigamos vivos y ellos ya no .


* Puede no gustarte la música de Slipknot, por ejemplo, pero no puedes evitar mirarlos con morboso espanto pensando : " Mmmm...que feo...Algo anda mal aquí. No, no está nada bien que unos cadáveres toquen la batería y la guitarra eléctrica"

All That Jazz y disgresiones sobre velatorios

Uno siempre piensa qué clase de velatorio organizar para cuando se muera .
A mi siempre me impresionan los velatorios yanquis de las peliculas, en los que la genten se reune a comer a lo loco ( y peor los de la peliculas inglesas, donde hacen títeres con fotos de los muertos). Por cierto, se sabe que la muerte da hambre a los vivos . Mi bisabuela hizo un Stollen ( oan dulec alemán) previo a Navidad . Se murió,la enterraron, y todos volvieron a casa a pelearse por el último pedacito de Stollen de la abuela, que era una delicia. Ruben Rada tiene una canción hermosa donde planea su velorio : dice que cuando se muera quiere baile, patitas de pollo y vino tinto .
Cuando yo me muera no quiero canto mi pena prefiero que se me velen bailando una rica plena y si no me muero tampoco me hago problema porque tengo todo el tiempo de bailar hasta que muera no quiero a la gente todita de negro prefiero de rojo vestido a mi suegro y quiero en la tumba pollito y arroz patitas de cabra con todo el melon porque yo en la vida he sido feliz y quiero morirme comiendo perdiz pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto cuando yo me muera no quiero canto mi pena prefiero que se me velen bailando una rica plena y si no me muero tampoco me hago problema porque tengo todo el tiempo de bailar hasta que muera no quiero a la gente todita de negro prefiero de rojo vestido a mi suegro y quiero en la tumba pollito y arroz patitas de cabra con todo el melon porque yo en la vida he sido feliz y quiero morirme comiendo perdiz pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto pero con vino tin-tinto pero con vino tinto cuando yo me muera no quiero canto mi pena prefiero que se me velen bailando una rica plena y si no me muero tampoco me hago problema porque tengo todo el tiempo...
No es mala idea , pero creo que se trata tambien de obligar a la gente a ponerse en estado festivo cuando no tienen ganas de eso.
Cuando murió mi vecina, su hija peló una pava, mate y yerba y facturas , y organizó una rueda de mates a tres metros del jonca que a mi me pareció como una demostración de " ahora hago lo que quiero" frente a la finada madre.Estoy segura que si hay un Más Allá , mi vecina habríavisto con horror que su hija y amigos mateaban al lado de su cuerpo de manos con puntas moradas. Y se la tenía que bancar, porque ya se había ido del plano terrenal y ahi es cuando cualquiera reparte tus pilchas a capricho de quien queda . Yo todavia uso uno de sus pantalones .

Otra cosa rara es el tema de flores y coronas . Decir " donen el importe de las flores a entidades de bien publico " es hipocrita : ya se sabe que nadie lo hace . Entonces más vale no oponerse a las coronas. Pero resulta que con el tema de las goronas y flores de muerto, uno acaba odiando a flores inocentes como gladiolos, cals y crisantemos , que nunca quisieron estar ahi, pero representan a la mismisima Parca. ¿ Se podran pedir rosas rosas para el velorio de una ? ¿ O son muy caras? ¿ perfumados nardos, timidasd violetas? ¿ Queda muy mal ? ¿ Y plantas en macetas , como para que haya algo de vida entre tanta muerte? Si yop me muero preferiria que cada quien mande una maceta y despues se las inetrcambien m, asi cada uno tiene lago vivo para recordar que yo me morí. ¿ Muy sádico? Que se jodan por seguir vivos ; una ventaja inmensa sobre mi, que ya no estaré ni para regar una planta .Por favor, lleven plantas fortachonas, nada de helecos culantrillos que duran un suspiro :un buen pino , un ombú bebe que cuando crezca les levante la vereda y les dé sombra en todo el patio y los obligue a decir "este ombú de mierda lo planté despues del velorio de Ana y me está cagando la vida " ...¡ eso es tener influencia desde el más allá, carajo!

Si me preguntan cual es el mejor velorio de todos, es el que imagino Bob Fosse para Joe Gideon ( el actor fue Roy Scheider) en " All That Jazz"( 1979) , despidiéndose de las mujeres que lo amaron y lanzándose en los brazos de Jessica Lange, la mismísima Muerte que lo estaba espoerandoi dedse hacía rato . Creo que para cualquiera la mejor muerte es esa : rodeado de sus ex- amantes y yendo a los brazos del mejor de ellos.
Disfrute eso en : http://www.youtube.com/watch?v=bNcl0L7eJUY
Y escuchen esa letra: "Adiós vida, adios felicidad , hola soledad, hola, vacío, creo que me muero" con un ritmo de fiesta que contradice totalmente el mensaje " estoy seguro de que él está triste" ( " I´m sure he´s blue" ) . Hasta tiene tiempo de sakludar a sus amigos que le dicen " esto debe haber costado una fortuna" , abrazar a su hija, y acariciar en la mejilla a su cornuda ex mujker, a quien le dice " al menos ya no tendré que mentir más, y eolla le saca la lengua, cómplice y juguetona, minutos antes de que lo cierren en una bolsa de plástico.

Lo de las coronas de flores es algo dictible . Una vez estuve en un Hilton de Ankara Turquía, y en la puerta siempre habia coronas con cintas violetas . Hasta que nos contaron que eran simbolos de bienvenida para los participantes de diversos congresos, un islandés y yo creñiamos que los ricos turcos hacian veloriso en el Hilton de Ankara .
En Baku, capital de Azerbaijan suelen poner coronas a los monumentos historicos y estatuas de heroes . Un guia me contaba que le habia tocado ser guardia de estos monumentos durante el servicio militar . Y que cuando podía, al retirarse se llevaba las coronas puestas al pie para llevarselas a su novia. Un dia lo paro la policia in fraganti y le pregunto que habia guardado en el baul de su auto . No tuvo mas remedio que bajarse y mostrale la corona robada al heroe de la patria .Le dijo que era su regalo para la novia, y tuvieron que perdonarlo porque la cinta decia " Gracias por tus sacrificios" .

Pregunta : ¿Hay que ir o no a los velorios? Por supuesto, si es alguien muy cercano, hay que ir. ¿Y si es alguien de quien hablaste mal, o a quien no ves desde hace rato? Si el muerto no era 100% buena gente, uno ya sabe que lo que va a encontrar en el velorio es un enjambre de hipócritas que van a ser vistos. ¿ Y eso esta mal?No esta mal, si te levantaste en uno de esos " dias de juntarse con hipócritas" -. Lastima que a mi me toca uno por año, y tengo conocidos que suelen morirse en un dia que no es ese. Entonces llamó por telefono a la gente que fue, les pregunto qué pasó y me cuentan que estuvo lleno de hipócritas, que además estan hechos mierda : viejos, pelados,feos, arrugados...¡ como pasa el tiempo! Y uno se alegra de ni haber ido a ver el retrato del Dorian Gray despues de la cuchillada furiosa. Aunque el peor de los presentes obvio, siempre es el muerto. Pero como nos quedamos con la sangre en el ojo sin poder decirle al muerto " el peior acá sos vos" , eso no sirve de consuelo y uno sabe que todos nos estamos consumiendo como el finado, que nos lleva ventaja , nada más.

Un velorio deberia ser un momento trascendental donde uno le lleva
a la viuda esa carta que nunca leyó, ese libro que nuca abrió, esa foto revelada y ese video que canbia toda la situacion -como el que el pibe le lleva al padre en Sexto Sentido," I see dead people"- , lástima que uno nunca tiene nada relevante para mostrar o llevar , y hasta si lleva algo que era del muerto, pareciera que rechaza un recuerdo, que se lo saca de encima, o que hace ostentación e confianza con los deudos. Entonces no lleva nada , no regala nada , no muestra nada , y los deudos, el viudo, el hijo se van a casa pensando "tanta gente en el velorio y nadie me vino a revelar algo distinto, nuevo, especial que me mostrara una faceta de papi que no conocía". Quizás un velorio sea el único lugar donde no queda mal enviar anónimos, quién sabe .

Limites, poema de Borges sobre la muerte

Hay un poema de Borges llamado "Límites" que habla de la muerte con tal realismo, que cuando murió mi nonna, lo repartí en el sepelio. No hay nada mejor que un poema para expresar lo indecible. En ese momento repartí la versión larga de LÍMITES que Borges escribió para La Nación y el diario publicó el 30 de Marzo de 1958.
Sin embargo, había una versión anterior de 1923, que Borges atribuía a un tal Julio Platero Haedo-uno de sus multiples alias-, he incluyó en su libro " El Hacedor" ( 1960).Ambos hablan de cuantas cosas ya no puedes hacer una vez que estás muerto. Pero Borges se olvidó de la parte buena : ya no hay que hacer camas, lavar platos, limpiar las cacas del gato, esperar e le consultorio del dentista a que te taladren una muela, ni hacerte mala sangre cuando el mecánico del auto te dice que lo reparó, te cobra una fortuna y sigue perdiendo aceite , ni sonarte la nariz cuando te resfrías. Y ya no te duele más nada .
Esta es la versión corta:
Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.

Para el diario La Nación , Borges se plagió a sí mismo , ampliando el concepto:
Límites
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cual) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quien prefija omnipotente normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejan y tejan esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más olvido,
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa,
y del alto de libros que nos trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de manpostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigilia, cuadrifonte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando el ocaso, ante la luz, dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo es ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con mal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
runor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

Humor cremado