No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan
y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro,
soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.
Cuando despiertas en la quietud de la mañana,
soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brillan en la noche.
No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no he muerto.
lunes 16 de enero de 2012
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1 comentarios:
sí, claro
todas las cosas que tienen más glamour
nadie quiere ser lo calentito del agua estancada ni el musgo de los manicomios abandonados
ni las moscas que se juntan por millares
así empieza la xenofobia
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