martes, 20 de enero de 2009

Cómo llamar a los muertos sin que dé siempre ocupado


No interpretar estos mensajes – que son tan simples como los de las tarjetas de cumpleaños - le cuesta caro a muchos seres vivos. Un viudo llevó hermosas flores a la tumba de su esposa a veinte días de su muerte. A la noche creyó escuchar la débil voz de su esposa fallecida que le decia “Grecia”. Eso le sucedió durante tres noches consecutivas. Por eso resolvió buscar qué relación podía tener ella con Grecia , y no encontró ninguna . Un día al salir del trabajo vio delante suyo un afiche ofreciendo un tour a Grecia . Interpretándolo como una señal que le enviaba su esposa desde el Más Allá , contrató el tour con pasaje y se fue a Atenas. Allí busco señales entre los souvlakis y los baklavas, en la borra del café y hasta en la expresión de las marmóreas cariátides del Partenón . A la noche, agostado, se acostó y escucho clara y nítidamente la voz de su esposa que le decía “Gracias” . Allí comprendió que había ido a Grecia absolutamente al cuete, porque lo que ella quería decirle era simplemente “gracias” por las flores, no “ grecia”. A la mañana siguiente tomo el primer avión de vuelta a casa. Por supuesto, de vuelta a casa toda la familia le dio la espalda y lo despreció haberse ido a darse la gran vida en Europa, a veinte días de fallecida su esposa.
Es curioso como las almas se preocupan por el dinero. Algunas almas hacen lo imposible por llevarte al sitio exacto donde tienen escondidos sus ahorros. Esto sucede cuando uno siente un impulso irresistible por limpiar el desván, pasa un día sacando trastos y encuentra en una lata de galletitas un billetes de cincuenta pesos viejos y le dice al alma “ ¿Para esta porquería me hiciste perder la tarde entera limpiando este desquicio? ”
Un tío mío que estaba con su salud deteriorada por una diabetes feroz, en un acceso de locura diabética había vendido propiedades y autos, y se había comprado un lingote de oro con el dinero obtenido. Enemistado con su mujer y sus hijos, murió sin decirles adonde lo había escondido, Su hijo – un escéptico total del esoterismo – decidió consultar con una bruja que le habían recomendado. Para no darle ni una pista a la bruja, le dijo que solo iba a preguntarle por su futuro. Y la bruja , cerrando los ojos, le dijo “ Tu padre falleció hace poco, conservó un lingote de oro , pero me dice que no te diga donde lo escondió” El ofreció pagarle el doble y hasta el triple si le decía, pero ella se mostró insobornable, diciendo que por principio, ella no contraría a los espíritus, porque sino, le hacen la vida imposible.
Uno puede creer en estas cosas o no. Pero aunque no crea, estas señales siempre nos indican algo: cuan importante era el fallecido en nuestras vidas, que cosas de el echamos más de menos, y cuan bueno, divertido, amoroso o miserable era el muerto. Porque las señales que nos envían tienen mucho que ver con su forma de ser en vida. Si tu hermano amante de la cumbia muere, y de golpe en medio de la noche empiezas a escuchar música de Mozart, seguramente no es que tu hermano se quiere comunicar contigo, sino que el loco del tercero B otra vez tiene insomnio y le está dando duro al piano. Asimismo, la gente sombría no hace bromas post mortem, los jocosos en vida no se ponen serios de golpe y los hinchas de Boca en vida, ni muertos se te aparecen con una camiseta de River .
Hasta los más escépticos encuentran algo en las señales que se suceden luego de una muerte. Un escritor americano estaba escribiendo un libro sobre la muerte cuando – paradójicamente - supo que su padre, un hombre muy jocoso y afecto a las bromas, estaba muy enfermo, internado en terapia intensiva. Una semana después lo llamó la madre diciendo – muy al estilo familiar: “Tu padre luce mejor que nunca. Pero hay un detalle: ya no está vivo.”El tomó el primer vuelo que consiguió de California a Florida, tratando de ocultar su congoja. Pero en medio del vuelo, empezó a llorar desconsoladamente al darse cuenta de que ya nunca más podría bromear con su padre. La azafata, al verlo en ese estado, se acercó con una copa que le ofreció diciendo “Tome esto, le hará bien” “ ¿Qué es esto? “ preguntó él . “ Es café con Bailey´s, licor de crema irlandés“.El nunca tomaba el café y no podía probar lácteos por su intolerancia a la lactosa. Le agarró un ataque de risa .Para él , esa copa era veneno puro. Y pensó : “ Si creyera en el Más Allá , hubiera pensado que era mi padre el que me estaba tomando el pelo para consolarme . Pero no creo en el Más Allá. Creo que la vida misma es chistosa“

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